Renuncio

Gracias por estar del otro lado.

Renuncio.

Pero no a mi trabajo.

Renuncio a una forma de trabajar que durante mucho tiempo incluso me funcionó… pero que hoy ya no quiero sostener.

Renuncio a estar ocupada todo el tiempo.
A medir el valor en cantidad de proyectos.
A aceptar dinámicas que no generan verdadero impacto.
A trabajar sin espacio para pensar, leer, conectar ideas.

En estos años, acompañando a equipos de liderazgo, vi patrones que se repiten:

Organizaciones llenas de iniciativas, pero con poca claridad.
Líderes exigidos, pero sin tiempo para pensar estratégicamente.
Culturas donde el ritmo se acelera… pero el sentido se diluye.

Y en algún punto, me di cuenta de que yo también estaba operando dentro de esa misma lógica.

Por eso, durante los próximos meses voy a bajar mi actividad pública.

No como un gesto de cansancio,
sino como una decisión consciente.

Para recuperar foco.
Para profundizar.
Para rediseñar cómo quiero trabajar en esta próxima etapa.

Voy a seguir trabajando, pero de forma más selectiva, más intencional.
Acompañando procesos donde realmente pueda generar impacto.

Esto no es un cierre.

Es un cambio de ritmo.

Caro.